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jueves, 5 de noviembre de 2015

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Ha querido la gripe que mi ritmo lector (ya de por sí bastante lento) haya llegado a cero, así que, de reseñas ni siquiera vamos a hablar. Sin embargo, una frase que me gusta mucho es que "nada pasa por nada", por lo que voy a aprovechar el parón para hacer unas buenas recomendaciones.

En primer lugar, el blog de la autora Laura Balagué: Niu de mones. No solo me conquistó con Las pequeñas mentiras sino que también me sedujo con su primera obra, Vestidos de novia, libro que estoy sorteando actualmente en el blog. Lo que he descubierto hace poco es que tiene un blog en el que habla de libros, series y cine. El problema es su modestia, que no le permite autopromocionarse, pero ya estoy yo aquí para hacerlo porque merece la pena leer todo lo que escribe. Eso sí, hay que ir hasta abajo del todo para poder hacerse seguidor y contribuir a que aumente el número, estoy convencida de que no decepcionará.


Por otro lado, algo que ya está inundando la blogosfera pero que yo no me resisto a compartir. Un grupo de 10 amantes de la lectura o, más bien, escritura, han decidido embarcarse en una iniciativa muy bonita: un libro de relatos en torno a una librería. Sé que somos muchos los que generalmente descartamos este tipo de narración breve pero, si detrás se esconde gente de la que solo esperas cosas buenas, es imposible resistirse. Solo conozco a 2 personas y media (sí, que a Mónica-Serendipia solo la he leído en su blog, así que por fin voy a poder descubrir su estilo); con Belén Barroso, Loque, sé que me lo voy a pasar muy bien; a Ana González-Duque no la he descubierto en el género fantástico pero como me convenció con la Doctora Jomeini no me va a importar darle una oportunidad. Al resto no los conozco pero parece que Mónica-Serendipia, la organizadora del evento, ha hecho una buena selección de géneros literarios.

En solo un día ya se ha puesto en el número 1 en la sección de cuentos de Amazon, yo, de momento espero a que se publique en papel, que parece que lo vamos a poder tener como regalo de Navidad.


viernes, 9 de octubre de 2015

VESTIDOS DE NOVIA, DE LAURA BALAGUÉ GEA

Título: Vestidos de novia
Autora: Laura Balagué Gea
Edición: LaFábricaDeCosasBonitas
Nº de páginas: 192
Publicación: Septiembre 2008

SINOPSIS:

Un crimen. Un taller de alta costura en la Barcelona de los sesenta. Laura Balagué nos conduce con ingenio por un laberinto de colores y texturas, brillos y volantes, plumas y abalorios para mostrarnos el reverso del glamour: las envidias, las frustraciones, la mediocridad. Un relato apasionante narrado con palabras precisas como puntadas por una aguda observadora de los conflictos personales, una original retratrista de las clases sociales y, sobre todo, una divertidísima contadora de historias.





Una de las cosas buenas que tiene escribir un blog es que te permite entrar en contacto con escritores y, cuando encima te sorprenden, ya ni se puede describir. Después de publicar la reseña de Las pequeñas mentiras de Laura Balagué tuve la fortuna de recibir lo que ya considero una de las joyas de mi biblioteca.

Vestidos de novia es el mejor regalo que le podían hacer a Laura Balagué por su cincuenta cumpleaños, su marido y sus hermanos decidieron publicarle esta novela con una tirada de 2000 ejemplares, y hoy yo tengo uno de esos que no se encuentran a la venta. Todo un lujo. 

Lo primero que tengo que decir es que la edición es muy cuidada, algo muy difícil de conseguir en novelas autopublicadas y que ya quisieran para sí grandes editoriales, por eso, cuando algo está bien hecho hay que recalcarlo. No obstante, alguna tilde se ha omitido pero no resulta un inconveniente a la hora de leer. No sé si el color blanco ha sido buscado expresamente, pero es una perfecta alegoría de los vestidos de novia y el paisaje que aparece en la portada también tiene su explicación dentro de la novela.

Por la sinopsis podríamos pensar que estamos ante una copia de El tiempo entre costuras, novela que no he leído, pero ésta se publicó un año antes que la famosa obra de María Dueñas. Lo que es evidente es que la tela, los patrones y los hilos están presentes en la novela pero sin llegar a resultar demasiado pesado para el lector.

Laia le esperaba en la acera. Llevaba un vestido que Inés le había descrito, pero que Lucas no había conseguido imaginar. Lo de "con botones chiquititos de arriba abajo", a Lucas le había sugerido una sotana, nada que ver con el aspecto radiante de Laia con ese vestido aparentemente sencillo. De manera que ese era el color lavanda; bien, en cuanto descubriera cómo era el verde agua y el color melocotón podría hablar de modas con Inés.

Lo original de esta novela, o relato, puesto que es muy breve, es que cada uno de los capítulos tiene el nombre de un santo, bien haciendo referencia al personaje que tiene protagonismo en él, o al patrono de una profesión, o simplemente dando nombre a alguna de las calles de Barcelona por las que podremos pasear.

En el primero de ellos asistiremos a una boda en la que se espera a la novia y no termina de llegar, él único que aparece es un hombre con gabardina que no trae buenas noticias. Después de empezar por el final de la historia la autora nos explica cómo ha sido la vida de la novia, Inés, hasta llegar al día de la boda: su incorporación al taller, su noviazgo, su éxito profesional.

En la dedicatoria del libro Laura me indicaba que deseaba que disfrutara paseando por las calles de Barcelona pero lo he hecho muchísimo más al ver cómo describía una época: los años 60. No solo por la ropa característica de esa década, sino por personajes como Balenciaga, Grace Kelly o Juan XXIII pero, sobre todo, por retratar la forma de vida de entonces que es tan distinta a la de ahora. Aunque también hay sentimientos que tienen cabida en cualquier período como la envidia, la maldad y la manipulación.

El único inconveniente que le podría poner es que me ha parecido muy corta, creo que es una historia que da mucho juego para poderla hacer más extensa. Al comentarlo con la autora me ha reconocido que es algo que ya le han dicho pero que esa es su forma de escribir. Después de pensarlo reconozco que tiene razón, si es el sello que la caracteriza (y ya me gusta cómo escribe) no tiene por qué cambiarlo.

Solo puedo terminar diciendo que me siento muy halagada por haber podido leer este libro y que, si aún no te has acercado a la obra de Laura Balagué, no dudes en hacerlo, es concisa pero segura, todo un acierto.

jueves, 10 de septiembre de 2015

LAS PEQUEÑAS MENTIRAS, DE LAURA BALAGUÉ

Título: Las pequeñas mentiras
Autora: Laura Balagué
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama
Nº de páginas: 280
Publicación: Febrero 2015
Premio La Trama de novela negra

SINOPSIS:
Las pequeñas mentiras se inicia con el descubrimiento del cadáver de Cristina Sasiain, una mujer de la alta sociedad donostiarra, en el interior de su lujosa peletería. La inspectora de la Ertzaintza Carmen Arregui recibe el encargo de esclarecer la muerte, para lo cual tendrá que sumergirse en el complejo entramado de relaciones de la víctima mientras recorre un San Sebastián lluvioso e invernal en busca de pistas.

Entre pesquisas, interrogatorios y giros inesperados, Carmen seguirá librando su propia lucha cotidiana y descubrirá en los entresijos de la investigación un reflejo de sus propios conflictos y preocupaciones.

Una trama vibrante que refleja, con sensibilidad e ironía, las múltiples capas y las pequeñas mentiras que rodean nuestras vidas. Un gran debut literario que nos descubre a una brillante autora de novela negra.   

Tuve la suerte de poder conseguir este libro gracias al sorteo que organizó Belén Barroso (Loque) en su blog Lo que me ahorro en psicoanálisis. Si bien el género no tiene nada que ver con lo que ella escribe, no podía dejar de seguir su recomendación pues ya me había conquistado con su novela Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre. Una vez que lo he leído solo puedo sumarme a la cadena y continuar recomendándolo puesto que Laura Balagué ha sido todo un descubrimiento.

Mucho se podría decir de los premios literarios, y no todo bueno, sin embargo, en esta ocasión tengo que estar completamente de acuerdo con el especializado jurado que ha concedido el primer Premio La Trama de novela negra a esta autora de forma unánime. Ahora me toca echarle la bronca a los lectores en general, y a la blogosfera en particular, por no haberse fijado en esta novela publicada en febrero de este año. Afortunadamente tiene solución y espero contribuir con mi reseña a que este libro sea más conocido.

Sin duda, la gran protagonista es Carmen Arregui, que consigue empatizar con el lector desde un primer momento. Tal vez cueste imaginar a una mujer como inspectora de policía, sobre todo, en un país como el nuestro donde hay determinados puestos en los que todavía no se ha conseguido la igualdad de géneros. En cambio, es un personaje totalmente creíble: es madre, esposa, hija, hermana, cuñada (muy divertidas las "conversaciones" con su cuñado) y ama de casa. Quizá sea un acierto de Laura Balagué el no limitar la aparición de Arregui a la investigación policial, sino mostrarnos también su lado familiar, con los mismos problemas que puede tener cualquiera de nosotros.

Miró a su madre dormida. Parecía tan frágil con ese camisón azul del hospital... Era una mujer que siempre había podido con todo, nunca tuvo un catarro ni un dolor de cabeza, no temía a nada ni a nadie... ¿En que momento se había hecho vieja? Tenía la sensación de que había sido algo repentino. Cuando sus hijos eran pequeños, los había cuidado, les hacía disfraces, pasteles, los llevaba a la cabalgata, todo mientras atendía a su marido enfermo y le llevaba a Carmen comidas preparadas para casi toda la semana. Siempre con un gesto un poco brusco, excepto con los niños. No era una mujer cariñosa ni zalamera, expresaba el cariño con hechos sólidos, no con palabras ni caricias. Y un buen día pareció disminuir de tamaño; empezó a sentarse para pelar las patatas o limpiar la verdura, a pedir ayuda para algunas cosas y Carmen se dio cuenta de que habían cambiado los papeles, de que le tocaba a ella ser el puntal de la familia y no se sentía nada segura de poder suplantar a su madre en ese papel.

A pesar de que es un poco largo no me he podido resistir a poner el párrafo porque me recuerda mucho a mi madre.

En el plano profesional también nos podemos sentir reconocidos porque tiene un jefe que no hace más que presionarla para que avance en la investigación, al que sabe como llevar, y un compañero al que nadie soporta.

Muy pocas veces suelo estar de acuerdo con las sinopsis que presentan los libros, en esta ocasión, no puede ser más acertada; he sentido el frío a medida que paseaba por San Sebastián. Si bien puede resultar un poco raro que una inspectora de policía se traslade en autobús o caminando, ha sido el pretexto perfecto para deambular por las calles de esta ciudad.

Respecto a la investigación policial, que no se nos olvide que estamos ante una novela de intriga, debo decir que en ningún momento sospeché la identidad del asesino. A lo largo de la lectura se nos van presentando distintos sospechosos con motivos para asesinar a la víctima, sin embargo, tendremos que esperar al final para descubrir al culpable. Lo más curioso, o triste, es que, a pesar de que la historia transcurre en la época actual, ante un asesinato en el País Vasco lo primero que tiene que hacer la Ertzaintza es descartar un atentado terrorista.

Las pequeñas mentiras es una novela muy amena, gracias al tono irónico al que recurre la protagonista en ocasiones, que a mí se me ha hecho muy corta. El perfecto equilibrio entre la investigación policial y la vida cotidiana de la inspectora Arregui también contribuye a que la lectura sea más fluida. En definitiva, tiene todas las papeletas para ser el inicio de una serie protagonizada por esta mujer tan particular.