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viernes, 13 de junio de 2014

ACEPTAMOS LAGARTA COMO PRINCESA DE CUENTO, DE MIRIAM LAVILLA

Título: Aceptamos lagarta como princesa de cuento
Autora: Miriam Lavilla Muñoz
Editorial: Alentia Editorial
Nº de páginas: 352
Publicación: Diciembre 2013

SINOPSIS:

Ariel es un pobre infeliz que arrastra un pasado sentimental completamente desastroso. Tiene tal repertorio de fracasos amorosos en su haber que asustaría al más valiente. Aunque no sólo él, sus amigos también. Lo cual le ha llevado a creer que el tira y afloja en materia amorosa es lo normal. 

Esto, lejos de desalentarle, ha hecho que busque a la fémina que le haga feliz con más ansia si cabe; ya sea para un ratito o para el resto de su vida. Intentona tras intentona verás cómo el iluso se ve envuelto en mil y una relaciones delirantes con mujeres de todo tipo que le llevarán por el camino de la amargura: La amiga, la Diosa, la siamesa, la ninfómana, la trepa, la rara, la amita de su casa, la madura, la adolescente, el brazo tonto de la ley, la tarántula, la indecisa… Y un sin fin más de personajes desternillantes que te harán reír a carcajadas. 

Después de todo, mandar a hacer gárgaras a la princesa y quedarse con la rana quizá no sea tan mala idea.

Cuando me decidí a organizar el mes del chick lit me puse en contacto con distintas escritoras para que me dieran su definición sobre el género. Una de ellas fue la autora de la novela que reseño hoy. Curiosamente, la wikipedia la incluye dentro de las escritoras españolas del género por ser la primera que publicó con el sello de Esencia, sin embargo, Miriam no comparte esa afirmación, ella escribe novelas de humor.

A raíz de este primer contacto me ofreció su novela para leerla con una sola condición, que no la incluyera dentro del chick lit, así que por eso he esperado y publico la reseña un mes después. Una vez leída confirmo que ambas tenemos claro la distinción de géneros, puesto que "Aceptamos lagarta como princesa de cuento" es, efectivamente, una novela de humor. Y no porque el protagonista sea un hombre, creo que el chick lit no solo se limita al género femenino, sino por cómo está estructurada.

A lo largo de 17 capítulos Ariel, el protagonista, entrará en contacto con distintos tipos de mujeres: la amiga, la ninfómana, la rara, la mujer madura, la amita de su casa, la indecisa...todas ellas caracterizadas de una forma casi esperpéntica. Cada una de ellas aparece representada por una ilustración al comienzo del capítulo junto con una cita célebre de algún personaje conocido relacionado con el mundo del humor. Debo decir que me faltó "la fresca", seguro que todas nos hemos encontrado con alguna a lo largo de nuestra vida pero, si me tengo que quedar con alguna, sin lugar a dudas será "la rara".

- A ver, ¿en qué puedo ayudarle?
- Vengo a sacarme la tarjeta...
- ¿Trae los papeles?
- ¿El del número?
- ¿Qué número?
- El que he cogido en la maquinita de la entrada, claro...
- Pero, a ver... ¿Para qué imagina usted que yo quiero el número?
- Pues no sé... ¿Para comprobar que no me he colado?
- Oiga y, ¿a mí que me importa si se cuela usted o no? Si nadie se ha quejado...
- Volvamos a empezar de nuevo, señorita. ¿Qué papeles?
- Los de la empresa.
- ¿Qué empresa?
- ¡La mía va a ser! ¿No tiene nada mejor que hacer hoy, oiga?
- Es que no sé a qué se refiere, lo siento. Creía que no tenía problemas de comunicación hasta que la he conocido.

Una crítica habitual a los libros escritos por hombres con protaganista femenina es que no saben ponerse en el papel del sexo contrario. En esta ocasión, Miriam lo ha ha hecho a la perfección, basta con decir que en algún momento me ha llegado a sacar de quicio las formas de pensar y actuar de Ariel y sus amigos. Supongo que para conseguir reflejarlos de tal manera ha tenido que ser hombre en una vida anterior o estar rodeada de tanto varón (y soportarlos) en la que vive actualmente. La parte femenina tampoco queda muy bien parada. Tratándose de un libro de humor los personajes son llevados al extremo y eso es lo que se explota.

Al final nos guarda una doble sorpresa: por un lado, jugar con el eterno debate de la amistad entre amigos del mismo sexo, y por otro, conocer la identidad de la mujer definitiva de Ariel.

Un punto que me gustaría destacar es la música. La mayoría de las canciones que se nombran en el libro son desconocidas para mí, en un primero momento pensé que podría ser porque no tuviéramos la misma edad, pero he llegado a la conclusión de que lo que no compartimos es el gusto musical. De hecho, la música no es una parte importante de mi vida pero, después de leer este libro, creo que sí lo es para la autora y ha querido darle relevancia dentro de su novela. Así que los melómanos disfrutarán con las referencias a distintos temas musicales.

Lo más negativo es la edición del libro. Si bien Miriam ya me había avisado de los errores de  imprenta, no deja de ser molesto a la hora de leer encontrarse con frases que se parten a la mitad para continuar en la línea siguiente, aun así, es preferible esto a ver errores de ortografía y, en ese sentido, no nos podemos quejar. Por otro lado, la minisolapa que tiene el libro no me parece muy práctica, el libro no se llega cerrar del todo, aunque eso ya es una opinión personal.

Tal vez no sea un libro para todo tipo de público, solo para aquellos que sepan reírse de sí mismos y quieran pasar un rato agradable, espero que éstos sean mayoría y pocos los susceptibles. Para quienes les guste pasar un rato divertido mientras leen, soltando alguna que otra carcajada, es una apuesta segura.

Gracias a Miriam Lavilla por el ejemplar y la dedicatoria.

martes, 13 de mayo de 2014

ELL@S NO ESCRIBEN CHICK LIT

En esta ocasión la definición del chick lit viene de la mano de aquellas autoras que, por una u otra razón, han sido incluidas dentro del género pero ellas no tienen la misma visión. También quisiera darle las gracias a todas por su buena disposición a responder mis preguntas.

NOTA. Cuando me planteé la idea de contactar con distintas autoras se me pasó por la cabeza pedirles que me respondieran brevemente, pero luego pensé que eso podría condicionar sus respuestas, así que decidí que cada una dijera lo que quisiera. Unas se han extendido más y otras menos pero creo que merece la pena leer todas las opiniones.

MIRIAM LAVILLA MUÑOZ. ¿Qué es “chick lit”? Pues, lamentablemente, creo que tengo que asumir QUE NO LO SÉ.
Hace años (en 2007) la editorial Planeta me comunicó que iba a inaugurar un sello (denominado “Esencia”) para los libros “Chick Lit” en castellano y lo iba a hacer con mi primera novela “Aceptamos marido como animal de compañía”.
Me hicieron esperar bastante (supongo que a que llegara el libro de la próxima... que fue Rebeca Rus con “Sabrina 1 – El mundo 0”) para que publicaran mi libro en febrero de 2009.
Yo me alarmé. No tenía ni puñetera idea de esa “nueva vertiente literaria” y me sonaba a “Friqui”.
Cual no fue mi sorpresa que, cuando lo consulté en Wikipedia... ¡¡Mi nombre figuraba entre autoras como Candace Bushnell (Sexo en Nueva York), Lauren Weisberger (El Diablo viste de Prada), Helen Fielding (El diario de Bridget Jones) y la “supuestamente reina del Chick Lit” Marian Keyes.
¡¡Aparecía mi nombre como la primera autora española de este género!! Me las prometía muy felices!!! El caso es que, cuando un día (por curiosidad) me dediqué a ver un capítulo de Sexo en Nueva York me di cuenta de que NO TENÍA ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con mi novela. Es más, durante muchos años, todos los periodistas se empecinaban en relacionar mi libro con la serie y, la verdad, no coincidían en absolutamente ninguna característica. Las chicas de la serie eran todas famosas, guapas, glamurosas y exitosas mujeres de fama y renombre... mis chicas eran casi un deshecho social: poco espabiladas, casi-casi pardillas, gente corriente y vulgar, de la que te encuentras todos los días por la calle al bajar a por el pan o el periódico, viajando en metro o en la cola de la pescadería.
Después me informé sobre “El diablo viste de Prada” y sobre “El diario de Bridget Jones”... (me parece que resulta evidente que, en mi vida, me había llamado la atención este tipo de literatura y que no forma parte, precisamente, de mi lectura de mesilla de noche) y ya sí vi más coincidencias... En el punto en que eran mujeres desastrosas (o políticamente incorrectas o anti-stars o anti-heroínas) que, a medida que la narración/historia transcurre... van progresando hasta conseguir una meta insignificante, pero importante para ellas. Una meta nada del otro jueves.
Seguían (más o menos) sin tener 100% de coincidencias. Yo soy realista (muy realista) y lo del “rollito-romántico” lo encuentro innecesario. De hecho, en la primera, son estereotipos de hombre que se puede encontrar una soltera española y el final... puff... más o menos te queda claro que terminará sola. Y en mi segunda novela “¿Y para qué quiero enemigas?” los estereotipos eran clases de amigas... y se habló de hombres pero no hubo ni media historia romántica contada detalladamente.
Entonces, se me ocurrió pensar que el “Chick-lit” podía ser una comedia romántica... Pero, cual no es mi sorpresa que veo que muchas “chick-lit” de hoy no tienen ni gota de gracia. En cuanto al romanticismo... casi que me quedo con las hermanas Bronté o con Jane Austen... porque si en pleno siglo XXI, el romanticismo es tal cual lo pintan muchas autoras en sus libros... ¡¡qué pena de calvario que pasaron las feministas de los siglos pasados para quedar en una situación tan lamentable!!. Algunas de las protagonistas pierden la dignidad y muchas otras ya sufren vejaciones y humillaciones a manos de “machitos” indeseables.
Así que... chica, hoy pasa por “chick lit” cualquier cosa. Y, sinceramente, en mi humilde opinión es horroroso. Si eso es chick-lit, confieso que no me gusta nada. Me alegra haber conseguido desetiquetarme del todo.

Aceptamos marido como animal de compañía
¿Y para qué quiero enemigas?
Aceptamos lagarta como princesa de cuento

OLIVIA ARDEY. Yo no considero chic-lit lo que escribo, poe eso no me gusta llamarlo así. Las mías son comedias contemporáneas protagonizadas por hombres y mujeres como los que nos cruzamos a diario en la calle; no imagino a mis protagonistas respondiendo al cliché de trabajar en agencias de publicidad y sobre zapatos de Manolo Blanick. La comedia romántica actual, al menos la que yo disfruto escribiendo, tiene sonrisas y tiene lágrimas, como la vida. Para mí chic-lit es más hilarante y con menos profundidad en los sentimientos.

Bésame y vente conmigo





PALOMA BRAVO. La verdad es que el concepto "chick lit" me supera. Me parece una etiqueta despectiva porque ni siquiera se refiere a la literatura para mujeres, si no a una especie de novela romántica contemporánea con un poco más de sexo que las de hace treinta años. Como toda etiqueta, empobrece, limita y atonta. Pero ésta, además, parece puesta por el enemigo de las lectoras, sea quien sea.

La novia de papá
La piel de Mica





SEÑORITA PURI. No tengo ni la más remota idea de qué es eso. He oído el término asociado a mi primer libro, pero como si me dicen Guachifó o Guachimen. Yo escribo para que la gente disfrute, ría, se emocione, cuidando que esté bien escrito y con un vocabulario rico. Lo que sienta cada cual, o cómo lo categorice, lo dejo en sus manos. Si disfruta, misión cumplida.

Te dejo es jódete al revés
La familia: alojamiento con tensión completa



SYLVIA MARTÍN. Soy una autora que precisamente no puede calificarse de chik lit, porque he escrito mucho más humor, guión teatral y suspense. El chik lit viene a ser la comedia romántica del siglo XXI... Atrás quedaron los folletines románticos clásicos porque el estatus de la mujer ha cambiado y no actúa ni piensa igual respecto a lo que espera de una relación sentimental. Los hombres también han ido evolucionando y adaptándose a los cambios sociales... y todavía estamos en ello. 


Nota de la autora. En verano saldrá un nuevo libro de humor.



YOLANDA QUIRALTE. Una novela chick lit es aquella en la que se cuenta la historia de una mujer actual, en tono de cierta comedia. Sus relaciones con los hombres, su trabajo, sus amigos... y las miles de historias que le van sucediendo. Las noveles chick lit tienen un tono diferente a las contemporáneas. No hay que confundirlas.
Mis novelas... no. La mayoría son históricas-románticas y la que más se le asemejaría es ADORO A MAURO, pero quizás estaría mejor enmarcada en el género dick lit... ya que el prota es un hombre.

Adoro a Mauro