Título original: The Plum Tree
Autora: Ellen Marie Wiseman
Traductora: Valentina Reyes
Editorial: Bóveda
Nº de páginas: 560
Publicación: Abril 2014
SINOPSIS:
«Debes florecer donde has sido plantada», le aconseja su abuela a Christine Bölz, una sirvienta de diecisiete años. Pero ella quiere conocer ese mundo que hay más allá de su pueblo, apenas vislumbrado gracias a la música, los libros... y a Isaac Bauerman, el hijo de la acaudalada familia judía para la que trabaja.
El futuro que ambos sueñan compartir tropezará con obstáculos más insalvables que su origen social. Bajo el régimen de Hitler, en Alemania se aprueban nuevas leyes que prohíben a Christine volver a su trabajo y tener cualquier relación con Isaac. Pero ella se enfrentará a la ira de la Gestapo y los horrores de Dachau en su afán por estar con el hombre a quien ama, por sobrevivir al horror y, finalmente, preservar la verdad.
Una novela inolvidable sobre el valor y la decisión, sobre las atrocidades y el sufrimiento de la guerra y el empeño en no renunciar a la esperanza.
Cuando vi esta novela entre las novedades de Bóveda no pude resistirme a leerla. No solo me atraía el título y su preciosa portada, la sinopsis también prometía que iba a ser una buena lectura. Ahora que la he terminado solo puedo decir que las primeras impresiones no engañan y eso que, dentro del género histórico, las novelas que menos me gustan son las que están ambientadas en alguna guerra.
Pese a que el título es muy sugerente poco tiene que ver con la novela. Se podría haber llamado simplemente Dachau ya que allí no hay ningún jardín, solo un huerto. El original sí que es acertado, puesto que el ciruelo tiene un gran simbolismo con Christine, sin embargo, reconozco que no es nada comercial y lo más probable es que no me hubiera llegado a fijar en esta novela.
Es un libro bastante completo, además de la novela se incluye una entrevista a la autora, una guía para grupos de lectura y un glosario con la traducción de los términos alemanes que aparecen en la obra. Sobre este punto debo decir que, si bien hay algunos que son conocidos o aparece su traducción en la narración, otros no están incluidos. Además, se hace muy pesado interrumpir la lectura para ir al final del libro a ver la traducción cuando fácilmente se podría haber incluido una nota a pie de página.
Últimamente me gusta saber un poco más de los libros que leo, la lectura ya sabe a poco y me interesa conocer la visión del escritor o saber qué es lo que quería poner de manifiesto al escribirlo. Al leer la biografía de la autora ya me hice una idea de lo que me iba a encontrar y, tras leer su entrevista, me quedó confirmado. La protagonista no representa a su madre pero sí que se narran muchas historias vividas por ella y su abuela. La autora pretende dar otra visión de los alemanes que vivieron la 2ª Guerra Mundial, no todos eran nazis, sin embargo, ella tuvo que soportar que en el instituto la llamaran así. Me parece muy interesante la reflexión final que hace sobre la culpa colectiva o la culpa individual, así como también relata las condiciones en las que estaban los militares nazis capturados por los americanos. Como dice en la novela, "los crímenes de guerra solo los comete la parte que pierde".
Ellen Marie Wiseman narra de una forma muy especial. A pesar de que está contando una historia terrible llena de tristeza, penurias y calamidades, el resultado es sublime. Me recuerda mucho a lo que me han contado de la Guerra Civil, o más bien de la posguerra: cómo había que escuchar la radio a escondidas, cómo tenías que tener cuidado de lo que hablabas y con quién porque no sabías si te iba a delatar, las cartillas de racionamiento, cómo la madre se sacrificaba y conseguía estirar la poca comida que había para alimentar a la familia...
Oma bromeaba diciendo que cuando un granjero de Alemania hacía la matanza de un cerdo lo aprovechaba todo menos los chillidos.
A primera vista puede parecer que nos encontramos ante una historia de amor imposible y, pese a que es así, no es la parte más relevante de la historia. El protagonismo absoluto lo tiene Christine, en torno a ella gira todo y pensar que algún día podrá ser feliz con Isaac es lo que la hace seguir adelante. Él no lucha ni se arriesga tanto como ella. En mi opinión, el amor por la familia es superior al de la pareja.
Christine se cubrió la cara con las manos. "¡Ay, Isaac! Un día más era lo único que necesitabas".
Como decía, lo que se relata en este libro es cómo se vivió en un pueblo alemán la 2ª Guerra Mundial. Comienza con las prohibiciones para los judíos, luego se les señalaba y por último eran enviados a los campos de exterminio. También veremos cómo el pueblo se queda sin hombres al ser llevados a luchar al frente, cómo las mujeres se ocupan de remendar los uniformes, cómo se llevan todos los metales para construir armamento (incluidas las campanas de la iglesia) y cómo, poco a poco, van llegando los bombardeos al mismo pueblo.
- Lo llaman la Kristallnacht, por todos los vidrios rotos. Mataron a noventa y nueve judíos, y a veinte mil los metieron en la cárcel.
Conseguir describir el miedo y el horror vivido en esa época es difícil, pero esta autora lo ha sabido hacer muy bien. Hasta el punto de que, solo con la lectura, somos capaces de visualizar el deterioro físico de las personas que han pasado por Dachau. Es una novela muy visual y tiene todas las papeletas para ser llevada al cine.
Preciosa no sería el adjetivo adecuado para describir una historia tan desgarradora pero estoy convencida de que todo el que se anime a leerla disfrutará con su lectura.
Esta reseña forma parte del reto Novela Histórica.
Gracias a Bóveda por el ejemplar.