Autor: Alberto Vázquez-Figueroa
Editorial: Martínez Roca
Nº de páginas: 255
Publicación: marzo 2013
SINOPSIS:
¿Pueden dos hombres solos cuestionar las reglas por las que se ha regido la navegación durante miles de años, afirmando que se deben construir los barcos de forma diferente?
¿Pueden dos hombres solos demostrar que los países ricos en petróleo pretenden monopolizar la producción de energía conspirando con el fin de impedir que los países pobres utilicen sus reservas de carbón?
¿Pueden dos hombres solos apoderarse de mil doscientos millones de dólares sin utilizar la violencia ni dejar rastro?
Bímini demuestra de lo que son capaces dos hombres solos, porque se trata de la novela más imaginativa que se haya escrito en años.
Con esta reseña termino el reto que nos propuso Enzo desde su blog Liberty Café de homenajear a tu autor favorito. ¡Bien! Para uno que consigo, me tengo que alegrar. Y que mejor forma de hacerlo, que con su último libro publicado.
Mis primeras palabras no van a ser nada positivas, pensaba que no podía ser objetiva con este autor, pero hay cosas que no puedo dejar pasar por alto. Me parece que la calidad-precio que nos presenta la editorial en esta ocasión no es la más acertada, por este precio (17.90€) creo que podemos exigir como mínimo una tapa dura. La única diferencia con su último libro en edición de bolsillo es que éste tiene solapas. Sin dejar de mencionar el tamaño de la letra, mi vista lo agradece, pero es evidente que se ha hecho para aumentar el número de páginas de la novela.
Exceptuando este pequeño inconveniente, el contenido me ha sorprendido gratamente. Y es que vuelve el Vázquez-Figueroa de las novelas de aventuras, pero adaptadas a la época actual que vivimos. Con unos héroes, porque no se les puede calificar de otra manera, que hacen uso de la inteligencia para vencer a quienes les pretenden explotar. Tal vez sea una quimera, pero estoy convencida de que la palabra mueve más montañas que la violencia.
La sinopsis no nos dice mucho, de hecho, pensé que me encontraría con algo muy parecido a su anterior libro: Codicia, pero no ha sido así. Los protagonistas de la novela son Germán Alfaro y Ulises Elcano, un asturiano y un panameño que ven unidas sus vidas a raíz del encuentro con una mujer. Desde ese momento se dedican a hacer lo que más les gusta: navegar, hasta que un día son reclamados por su familia. Uno, para hacerse cargo de la empresa familiar dedicada a la minería, y el otro, para formar parte de la tripulación de un transatlántico convertido en clínica de cirugía estética, por eso el nombre de Bímini, donde se encontraba la fuente de la eterna juventud.
Las olas, desde las que se elevan como edificios en el corazón de un huracán hasta las casi imperceptibles ondas que iban a morir sobre la arena de una tranquila ensenada, habían constituido desde el comienzo de los siglos la milimétrica frontera que dividía brutalmente dos universos a menudo enfrentados, de tal modo que cuando la mayor parte de los habitantes de los océanos asomaban la cabeza unos centímetros por encima de esa frontera, morían, y de igual modo la mayor parte de los animales terrestres perecían cuando sumergían la cabeza unos centímetros por debajo de ella.
Ninguna frontera fue nunca, por tanto, tan delgada y tan letal.
Además, nos presenta dos propuestas de ésas que lo hacen pasar por loco, por lo que lo considero el Dalí de los libros, pero que, con el tiempo, ha demostrado que se pueden hacer realidad, como ha sido el caso de las desaladoras. En el caso de la minería, desconozco si puede llegar a ser factible porque no tengo conocimientos técnicos, pero en lo que respecta a la navegación, tiene toda la lógica del mundo.
La última entrevista radiofónica que oí de él fue para presentar un libro, creo que La bella bestia. Su respuesta a las preguntas que le hacía el periodista es que de los libros no se habla, hay que leerlos, y tan tranquilamente se puso a decirle que él tenía la solución al problema de la minería, que se estaba manifestando en las calles en ese momento. Se había puesto en contacto con varios ministerios, y se quejaba del tiempo que tardaban en reaccionar y, sobre todo, de las formas. Mientras que él les intentaba mostrar una solución, sólo le preguntaban cuánto dinero necesitaría y en cuánto tiempo lo devolvería, lamentablemente, parece ser que las cosas son así. No quisiera pensar que este libro es consecuencia del fracaso de aquellas conversaciones, pero tiene toda la pinta de que eso es lo que ha pasado.
Sólo me queda decirte que le des una oportunidad y leas este libro, así podrás valorar si lo que nos propone es un sueño o algún día se puede hacer realidad. No le voy a poner nota, simplemente te diré que me dio una rabia tremenda leérmelo en una sola tarde, YO QUERÍA MÁS.