lunes, 20 de junio de 2016

JUBILACIÓN NO, GRACIAS; DE NICOLE DE BURON

Título: Jubilación no, gracias - ¿Dónde están mis gafas?
Título original: Où sont mes lunettes?
Autor: Nicole de Buron
Traducción: Manuel Serrat Crespo
Editorial: Ediciones B
Nº de páginas: 256
Publicación: Mayo 1993

SINOPSIS:

Gafas en ristre, ella se mira al espejo y de repente descubre que, contra todo pronóstico, los años han pasado y las arrugas se han acercado, acompañadas por unas cuantas canas, unos kilos de más y el fantasma de una jubilación próxima. ¿Qué hacer? Suicidarse resulta aparatoso; llorar a lágrima viva, además de inútil, suele ser poco favorecedor... No queda más remedio que sonreír. Y ella sonríe, se sonríe de sí misma y de una vida salpicada de pequeñas y grandes catástrofes domésticas, pero aliñada con las mejores ganas de volver a empezar una y otra vez. Con estos ingredientes, Nicole de Buron ha cocinado una novela divertida y cálida, digna de las mesas más exigentes, aquellas donde se sabe apreciar el bouquet de un humor audaz y tierno a la vez.

Cada vez que me proponen un intercambio procuro adaptarme a los libros que tiene la otra persona, independientemente de que no estén en mi lista de deseos o que nunca antes hubiera oído hablar de ellos. El que reseño hoy lo escogí por el título y la portada, pensando que se trataba de un libro de humor; de hecho, pertenece a la colección Dolce Vita que tiene otros títulos como "¡Sí, jefe! El manual de la perfecta secretaria" o "Apaga... y vámonos. La televisión: guía de supervivencia". Sin embargo, no podía estar más equivocada ya que, a pesar de que la ironía está muy presente y contribuye a que sea una lectura divertida, esta novela tiene tintes autobiográficos.

El título original tiene un papel secundario y en la traducción han decidido darle mayor importancia a la jubilación, pese a que este tema no tiene ninguna relevancia a lo largo de toda la lectura. Simplemente, el recibo de una carta del equivalente francés de la Seguridad Social, en la que se le comunica a la protagonista que tiene 59 años y está a punto de jubilarse (sí, parece que en la década de los 90 se jubilaban a los 60 años), es la excusa para que ésta haga un repaso de toda su vida.

En internet hay muy poco información de la autora, así que me he tenido que conformar con la traducción de la Wikipedia. Una de los motivos por los que me atrapó la lectura fue porque Nicole de Buron nació en 1929, unos pocos años antes que mi madre, y me apetecía descubrir su evolución comparándola con lo vivido por ella. Evidentemente, teniendo en cuenta la diferencia de cultura y posición social.  

La protagonista, que no tiene nombre y se dirige a sí misma en segunda persona a lo largo de toda la narración, comienza sus recuerdos cuando se incorpora a la vida laboral en una revista (en el libro no se especifica pero la Wikipedia nos aclara que es Marie Claire). Vive de alquiler y su cocina se limita a una tabla sobre el videt del baño. Su educación religiosa no evita que se entregue al amor sin estar casada, que termine embarazada y, por último, decida abortar. Otra nueva relación la llevará a casarse, vivir con sus suegros, tener una hija y una nanny que cuide de ella, eso sí, la cocina sigue estando en el baño. Esta mujer es una adelantada a su tiempo, la critican por seguir trabajando después de casarse, pide el divorcio, y vuelve a rehacer su vida con "el hombre" a pesar de la peculiar relación que mantiene con él.

En el terreno laboral, además de colaborar con revistas, escribió guiones de series de televisión y, por último, se volcó en la publicación de novelas de corte autobiográfico. El final del libro lo dedica a los recuerdos de su infancia, a la casa de sus abuelos, motivo por el que termina comprándose una casa en el campo a la que dedica mucho tiempo y dinero en sus tierras. No se extiende mucho más pero se ve que se implicó bastante en este proyecto porque le dieron la medalla del Mérito Agrícola.

El patio del castillo parecía una feria y, a la hora de cenar, el abuelo se quejaba de estar arruinado y repetía solemnemente su frase tradicional: "El modo más rápido de arruinarse es el juego; el más agradable, las mujeres; el más seguro, la tierra." Se arruinó, en efecto, y arruinó también el banco familiar que presidía.

A pesar de que este libro no es como me lo imaginé en un primer momento, debo decir que he disfrutado muchísimo leyéndolo. Conocer las peripecias vividas, y las inventadas de forma exagerada, por Nicole de Buron ha sido una lectura gratamente entretenida. Probablemente sea difícil de conseguir hoy en día pero, si alguien se cruza con él, no debería dejarlo pasar.

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