Subtítulo: El libro de recetas que no conseguí publicar
Autora: Amaya Ascunce
Editorial: Planeta
Nº de páginas: 192
Publicación: Mayo 2013
SINOPSIS:
Un día abrí un blog metiéndome con mi madre —que se llamaba Cómo no ser una drama mamá—; Planeta me publicó un libro, con el mismo título, que resulta que vendió muy bien. Entonces mi editora me propuso hacer un libro de recetas de mi madre. A mí me dio un ataque de risa, me atraganté, y le dije que lo único que teníamos en común una cocina y yo es que las dos existimos en el mundo.
Pero al cabo de unos días empecé a darle vueltas; podía ser un recuerdo maravilloso: que mi madre me enseñara a cocinar de verdad y poder contarlo. Pensé que era una afortunada, porque no sabía si aprendería a freír un huevo, pero tendría un libro para mi madre y para mí solitas. Iba a tener la mejor excusa del mundo para reírnos, y una editorial la iba a encuadernar, le iba a poner tapas, y en la Biblioteca Nacional habría un volumen en cuyas páginas mi madre, la drama mamá, me enseñaría que la cantidad justa de aceite es la clave para que un gazpacho salga rico.
¡Y me iban a pagar por eso! La leche.
Luego las cosas se torcieron un poco…
Seguramente este tema merezca hablarse más ampliamente pero no quiero dejar pasar la oportunidad del precio de los libros. Éste lo conseguí por menos de 6€ cuando en un primer momento costaba casi 19 (precio absolutamente excesivo para el número de páginas que tiene). Sé que son muchas las personas que tienen que cobrar por la publicación de un libro, y que el autor es el que menos se lleva (algo absolutamente incomprensible) pero cuando se decide rebajar un libro hasta una tercera parte de lo que valía por algo será. Tal vez si el precio inicial no fuera tan alto se venderían más libros y no habría que ponerlos en rebajas.
¡Ay!, como la autora llegue a leer esta reseña seguro que piensa que no va a poder tener su casa en la playa por mi culpa, pero es que yo también me quiero ahorrar unos euritos y siempre aprovecho estas ofertas para comprarme los libros más baratos, así que no me importa esperar para leerlos (se puede decir que éste es de los que llevaba una eternidad en mi lista de pendientes), eso sí, que conste que me los compro y como éste me gustó tanto ya estoy deseando hacerme con el primero.
Como bien dice el subtítulo, no esperes encontrar un libro de recetas, la autora no sabe cocinar y lo reconoce abiertamente, su madre se limita a reírse de ella. A pesar de ello vamos a encontrar 20 platos de cocina con su correspondiente explicación. Sin embargo, lo mejor y más divertido del libro es cómo Amaya ha intentado ponerlas en práctica bajo la tutela de su madre porque, aunque madre no haya más que una, todas son iguales.
- Vale, ¿cuánta sal le echo?
- Una pizca.
- Pero ¿cuánto es una pizca?
- Pues lo que te cabe entre los dedos.
- Hombre, mamá, pues a mí me cabe el doble que a ti. No sé si es una medida muy oficial...
- Pues, chica, una pizca es una pizca de toda la vida. No sé decirte cuánto pesa. Le echas un poco y, si ves que te queda soso, añades más luego.
- Es que, así, siempre me queda salado...
- Ya le echo yo. ¿Quieres que lo pesemos?
- No tengo una báscula tan precisa, mamá...
El libro es muy divertido, no he parado de reír mientras lo leía. La única pega que le puedo poner es que es demasiado corto, me ha sabido a poco. A ver si la editora de Planeta le hace una nueva propuesta a Amaya para que por fin pueda tener su casa en la playa y yo divertirme un poquito más. De momento, todavía tengo que leer el primer libro de la "drama mamá" así que, como suelo tardar bastante en recortar mi lista de libros pendientes, supongo que tendrá tiempo de escribir un nuevo libro. Hasta entonces, me dedicaré a pasar por su blog Cómo no ser una drama mamá y, si tú también te lo quieres pasar bien, no dudes en pasar por AQUÍ.

